está pasando en su propio ritmo
por el costo oeste
intentando a enfocar sus
grandes esperanzas
en una vaina o dos.
Está corriendo sus riesgos.
Mientras tanto,
atrás en su sala,
risas brillantes
están mirando su niño chiquito
corre
pruebas con velocidad
sobre una alfombra abuelada.
La naturaleza avanza,
arriba,
por la carretera
él ha sido despierto
y bien borracho
pa tres días enteros.
Nadie quiere parar
hasta que llega pa donde va.
Voy a llegar pa donde voy,
bien pronto..
Pués,
toma otra bebida,
porque mirando el escenario sangra
dentro una escena semejante
no es tan dulce
que como ha sido en sus sueños.
Es más rápido a comprar cigarillos
y cerveza fría
si no pierda la calma al cajera
con preguntando a ella
atrás a tu cuarto.
Ella está llamando al seguridad-
un coche está en fuego en el estacionamiento
y nadie quiere que llueve.
Pero Dios no se escucha,
pués todas las parabrisas relucen.
El agua y aceite se mesclan,
por eso el fuego se unta
en cinco o seis
vehículos innocentes
que están sentado en sus espacios cercanos...
¡Que cruel Dios que tenemos!

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